Puedo decir con toda la seguridad que le va a encantar este
libro; por diferente, original, hipnotizante. Raras veces me encuentro con un
texto que se suba con tanta fuerza al tope de mis lecturas preferidas, y me
deje con varias preguntas a responder después de cerrarlo. Cuando pasas la
última página, no quieres que termine, no porque haya acabado la historia, sino
porque parece demasiado repentino salir de este mundo tan de golpe, como si te
acaban de sacar del vientre de tu madre.
Desde las primeras líneas, el libro envuelve al lector y le
traslada al Irán del siglo XX, un mundo desconocido para la mayoría de los
occidentales. Comenzamos con una historia corta que sirve como introducción y
cierto tipo de paréntesis que no entendemos hasta el final. No la voy a citar
ahora, para dejar el placer a los futuros lectores, pero sí, voy a copiar aquí
las primeras palabras del narrador que siguen el relato, para que saboreen el
estilo:
(…)
Ésa era la palabra de Dios, la
historia de Dios. Y “La cueva”, una historia que figuraba en el libro sagrado
que Aga Akbar tenía en su casa.
Hemos
empezado por Su palabra, antes de intentar descifrar los apuntes secretos de
Akbar.
Somos
dos: Ismail y yo. Yo soy el narrador omnisciente. Ismail es el hijo de Akbar,
que era sordomudo.
Aunque
soy omnisciente, no puedo leer esos apuntes.
Contaré
sólo la parte de la historia que precede al nacimiento de Ismail.
Dejaré
que él mismo relate el resto. Pero al final volveré, pues Ismail no es capaz de
descifrar la última parte de las notas de su padre.
Ya en este fragmento, podemos observar un estilo diferente,
no me atrevo a decir oriental, sé demasiado poco de esa literatura, pero sin
duda alguna, no es una manera de narrar muy típica en el mundo occidental. Las
frases cortas, muy rítmicas, casi siempre solo una por párrafo; te fuerzan a leer más pausado, no devorar las
frases en espera del desenlace pero disfrutar de cada letra que se desenvuelve
delante de tus ojos.
Es un libro elegante. Las frases fluyen sin prisa
intercambiando el relato con los poemas persas u holandeses, contando la
historia del sordomudo Aga Akbar, que nace y crece en una pequeña aldea de
Irán. Durante toda su vida, Akbar cuenta su propia historia en un cuaderno, en
escritura cuneiforme, o más bien en su versión personal de escritura cuneiforme,
hermética para todos los demás. Pero ésta es también la historia de Ismail, su
hijo, quien tras la muerte de Aga Akbar, recibe el cuaderno e intenta
descifrarlo en busca del tiempo perdido, en busca de su padre, en busca del
Irán que ya no existe, que pereció con los sucesivos gobiernos.
Hay varios aspectos en este libro que nos hacen reflexionar.
¿Cómo es la percepción de una persona sordomuda? ¿Cómo expresa sus pensamientos
sin conocer el lenguaje? ¿Cómo es la vida de los hijos de un sordomudo? ¿De su
esposa? ¿Es el bien de tu país, superior al bien de tu familia? ¿Hay valores
por los que vale la pena morir? ¿Cómo se puede vivir con la sensación de que no
se ha hecho lo suficiente para conocer a otra persona? ¿Con
el remordimiento de no conocer a tus propios padres?
Es un libro completo: no sólo la historia resulta sumamente
interesante, pero también se nos da la oportunidad de conocer el fascinante
contexto socio-político de Irán. La riqueza de los personajes, las emociones
transmitidas, la belleza de la forma, hacen de este texto una lectura exquisita
y creo que ha quedado suficientemente claro: totalmente recomendable.
Texto publicado por primera vez el 19 de septiembre, 2013 para la Ruta383.
Texto publicado por primera vez el 19 de septiembre, 2013 para la Ruta383.
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