viernes, 27 de enero de 2012

Inventario


Me he dado cuenta que he dejado muchos libros que he leído últimamente sin ningún comentario y lo que es peor, siguen apareciendo en mi blog como "libros por leer". No todos valen la pena, (por ejemplo "La muerte del Inquisidor" de Leonardo Sciascia no me inspira a escribir nada) pero algunos sí que se merecen un comentario como Dios manda. ;-) Así que, en los próximos días pueden esperar algunos comentarios sobre los siguientes libros:

“Viviré con su nombre, morirá con el mío” de Jorge Semprún

 







 
“Engaño” de Philip Roth






“Némesis” también de Roth 






Y el ganador incondicional, el mejor libro del año pasado : “El ruido de las cosas al caer” de Juan Gabriel Vásquez. Una delicia narrativa.




Me encantaría empezar por el último pero lo voy a dejar para después, hay que practicar la paciencia…



lunes, 16 de enero de 2012

La crueldad de Murakami (1Q84 T3)

El viernes terminé el tercer tomo de 1Q84, ya no me quedaba de otra. Como una semana antes, empecé a leer más despacio para alargar mi estancia en el pueblo de los gatos; o para alejar el momento de la decepción... Los que leyeron mi entrada sobre "After dark" se acordarán de que tengo un pequeño problema con los finales de Murakami, un pequeño gran problema: ni me gustan, ni me acuerdo de ellos. Y ahora cuando me quedaban unas cincuenta páginas, empezó a pasar lo mismo.

En los últimos capítulos el ritmo cambia, la escenas cuando Tengo y Aomame están juntos (aquí no revelo nada nuevo, era de esperar) adquieren un sabor acaramelado, insoportable y poco verosímil. De pronto se abren nuevos argumentos y... el libro se disuelve. Un gran "¿qué?" salió de mi boca y me enojé. Murakami siempre deja cosas sin cerrar, y nunca "lo que pasó " es lo más importante en sus historias pero esta vez, fue simplemente demasiado cruel; dejar el lector así, cundo estuvo acompañando a los protagonistas por casi mil páginas...

Cabrera Infante dijo sobre Manuel Puig que sus libros están hechos de la misma materia que los sueños. Lo mismo se podría decir sobre Murakami. Los personajes nuevos aparecen y desaparecen dejando un vago recuerdo en nuestra consciencia, aceptamos sin rechinar las extrañas reglas que rigen sus mundos, al cerrar el libro nos cuesta hilar bien la historia, y en cuanto más tiempo pasa, menos nos acordamos del argumento. Y sin embargo, como nos encanta soñar, nos encanta leer a Murakami y quedar bajo su hechizo.

Ya se me pasó el enojo, ahora solo espero que Murakami escriba la continuación de la historia y me deje soñar un poco más sus sueños. Aunque conociéndolo, lo más seguro es que éste, desgraciadamente, sea el verdadero final de la historia sobre Tengo y Aomame.


Más sobre 1Q84:


lunes, 28 de noviembre de 2011

La FIL 2011 - comer o leer

El sábado fui a la FIL. Por primera vez desde que estoy en México. El año pasado la sinusitis mató el sueño. Bueno, esta vez, después de 5 horas en camión por fin pude vivir la experiencia. Impresionante. En un país donde en teoría se lee poco, los pabellones de la expo estaban repletos. La gente de todas las edades caminaba extasiada (así por lo menos me sentía yo) entre los anaqueles cargados de obras literarias. 

Un escenario muy borgeano. Sin embargo, cuando Borges se imaginaba en un paraíso de esta índole, seguro que no estaba limitado por el dinero que traía en los bolsillos para perderse entre las voces de los autores de todos los tiempos. Es mi único "pero". Es verdad que en la FIL puedes encontrar libros más baratos que en las librerías, pero de todas formas siguen siendo caros. Algunas ediciones de tapa dura cuestan más de $500. Para los que este precio no les dice nada, es la décima parte de lo que pago por rentar mi departamento. Es como si en España costara más de 80euros. Para muchas personas es una barrera insuperable. Se podrían bajar los precios, si el gobierno mexicano decidiera recortar el IVA, y dejara de tratar los libros como si fueran artículos de lujo. El IVA de los libros en México es igual al de otros artículos. Para comparar, en Polonia son 7% versus 21% de otros productos; en Inglaterra... 0%. Sé, que las tasas de lectura no son lo que más le preocupa al gobierno de México en este momento, pero tal vez haya más conexión de la que se cree entre el creciente número de crímenes que se cometen y la cantidad de historias que leen los niños.

Mario Vargas Llosa y yo. (Fot. Luis Domínguez)
Aparte de esta triste reflexión, la FIL me ganó por completo. Después de un doloroso proceso de selección en mis estanterías aterrizaron: Murakami, Volpi, Oz, Zizek, Hawking, Kant, Ortega y Gasset, Hessing, Papini, un DVD sobre Nicolás Guillen y un CD con poemas de Neruda leidos por Jaime Sabines. Y, como se puede ver en la foto, un libro de Vargas Llosa, con quien tuve la oportunidad de platicar un rato, aprovechándome de mi "exotismo". El novelista acaba de regresar de Polonia, de la feria del libro organizada en Cracovia, mi ciudad natal, y como me comentó, le gustó mucho.  Obviamente. :)

No sé cuándo me va a dar tiempo para disfrutar de todas mis compras, porque ya estoy leyendo otros tres libros pero vienen las vacaciones de Navidad. Y espero que también tenga un rato para dejar algún testimonio de mis lecturas.