jueves, 17 de octubre de 2013

"Ventajas de viajar en tren" de Antonio Orejudo

Seamos sinceros, no es un libro al que queramos volver después de leerlo aunque la confusión al final pueda ser tan grande que necesitemos repasar ciertos pasajes desde el principio. Leí la novela del escritor español Antonio Orejudo después de escuchar la discusión de dos amigas. Una, no llegó ni a la mitad, diciendo que es el libro más repugnante y nauseabundo que ha leído, y la otra se sentía totalmente fascinada por la lectura. Tal vez la palabra “fascinación” no es la más adecuada, pero “morbo”, ese interés malsano por algunas cosas, me parece muy propia para describir mi experiencia lectora esta vez. 

La novela empieza presentando la historia de una mujer que está regresando de un hospital psiquiátrico, después de haber ingresado a su marido por sus tendencias coprófagas. Durante su viaje conoce a Ángel Sanagustín, quien se presenta como psiquiatra del mismo hospital, especialista en análisis de textos escritos por los pacientes con enfermedades mentales. Después de una inocente pregunta, “¿Le apetece que le cuente mi vida?”, comienza el viaje, tanto de la protagonista, como el nuestro. 

El primer capítulo es la obra maestra de Orejudo. Nos sumerge en un delirante mundo, donde una historia diverge de otra, justo en el momento cuando empieza a captar nuestro interés. Después de unas veinte páginas, me encontraba en el estado de máxima irritación y cuestionando mi propia salud mental y creo que es el logro más grande del autor; no sólo nos presenta con las enfermedades mentales, pero a través de la estructura misma de la novela hace que perdamos la certeza sobre nuestro propio estado psiquiátrico.  

“Ventajas de viajar en tren” describe el mundo contemporáneo empapado en la locura, donde nadie es quien dice ser. Tenemos a un hombre que empieza a tratar a su esposa como perro. Lo que al principio parece un juego sexual hasta divertido, después llega a unos niveles indescriptibles y se nos permite observar a la mujer comiendo del suelo, durmiendo en la casita y portando obviamente el indispensable collar. En otra historia el narrador describe con lujo de detalle, el macabro mundo de los negocios cuyo único fin es satisfacer a los pervertidos sexuales. Después de haber leído otro relato, nunca miraremos igual al camión de la basura…

Como dije al principio, no es un libro bonito, sin embargo es un ejemplo de gran literatura. La estructura es magnífica, una verdadera obra de arte, todas las historias, que aparentemente no tienen nada que ver, se cierran al final con un giro inesperado pero sumamente lógico si nos ponemos a repasar la novela paso por paso. 

Además, el libro logra mantener nuestro interés constante desde la primera frase: “Imaginemos a una mujer que al volver a casa sorprende a su marido inspeccionando con un palito su propia mierda.” Este podría ser sin duda uno de estos comienzos célebres que nunca se te olvidan, aunque no lo podamos repetir con tanta alegre presunción como el del coronel Buendía frente al pelotón de fusilamiento. 

Es un libro de locos, narrado por locos y para locos. Todo en él nos lleva a la impostura, dejamos de creer en cualquier cosa que se nos dijo al principio o durante la lectura; en la última página nos sentimos engañados igual que la protagonista. Sin embargo, ¿tenemos derecho a enojarnos? Al fin y al cabo, la novela, la ficción, nunca es otra cosa que una enorme impostura. 

Texto publicado por primera vez el 16 de octubre, 2013 para la Ruta383.

jueves, 3 de octubre de 2013

"El Reflejo de las Palabras" de Kader Abdolah

Puedo decir con toda la seguridad que le va a encantar este libro; por diferente, original, hipnotizante. Raras veces me encuentro con un texto que se suba con tanta fuerza al tope de mis lecturas preferidas, y me deje con varias preguntas a responder después de cerrarlo. Cuando pasas la última página, no quieres que termine, no porque haya acabado la historia, sino porque parece demasiado repentino salir de este mundo tan de golpe, como si te acaban de sacar del vientre de tu madre.

Desde las primeras líneas, el libro envuelve al lector y le traslada al Irán del siglo XX, un mundo desconocido para la mayoría de los occidentales. Comenzamos con una historia corta que sirve como introducción y cierto tipo de paréntesis que no entendemos hasta el final. No la voy a citar ahora, para dejar el placer a los futuros lectores, pero sí, voy a copiar aquí las primeras palabras del narrador que siguen el relato, para que saboreen el estilo:

(…)
Ésa era la palabra de Dios, la historia de Dios. Y “La cueva”, una historia que figuraba en el libro sagrado que Aga Akbar tenía en su casa.
                Hemos empezado por Su palabra, antes de intentar descifrar los apuntes secretos de Akbar.
                Somos dos: Ismail y yo. Yo soy el narrador omnisciente. Ismail es el hijo de Akbar, que era sordomudo.
                Aunque soy omnisciente, no puedo leer esos apuntes.
                Contaré sólo la parte de la historia que precede al nacimiento de Ismail.
                Dejaré que él mismo relate el resto. Pero al final volveré, pues Ismail no es capaz de descifrar la última parte de las notas de su padre.

Ya en este fragmento, podemos observar un estilo diferente, no me atrevo a decir oriental, sé demasiado poco de esa literatura, pero sin duda alguna, no es una manera de narrar muy típica en el mundo occidental. Las frases cortas, muy rítmicas, casi siempre  solo una por párrafo;  te fuerzan a leer más pausado, no devorar las frases en espera del desenlace pero disfrutar de cada letra que se desenvuelve delante de tus ojos.

Es un libro elegante. Las frases fluyen sin prisa intercambiando el relato con los poemas persas u holandeses, contando la historia del sordomudo Aga Akbar, que nace y crece en una pequeña aldea de Irán. Durante toda su vida, Akbar cuenta su propia historia en un cuaderno, en escritura cuneiforme, o más bien en su versión personal de escritura cuneiforme, hermética para todos los demás. Pero ésta es también la historia de Ismail, su hijo, quien tras la muerte de Aga Akbar, recibe el cuaderno e intenta descifrarlo en busca del tiempo perdido, en busca de su padre, en busca del Irán que ya no existe, que pereció con los sucesivos gobiernos.

Hay varios aspectos en este libro que nos hacen reflexionar. ¿Cómo es la percepción de una persona sordomuda? ¿Cómo expresa sus pensamientos sin conocer el lenguaje? ¿Cómo es la vida de los hijos de un sordomudo? ¿De su esposa? ¿Es el bien de tu país, superior al bien de tu familia? ¿Hay valores por los que vale la pena morir? ¿Cómo se puede vivir con la sensación de que no se ha hecho lo suficiente para conocer a otra persona? ¿Con el remordimiento de no conocer a tus propios padres?


Es un libro completo: no sólo la historia resulta sumamente interesante, pero también se nos da la oportunidad de conocer el fascinante contexto socio-político de Irán. La riqueza de los personajes, las emociones transmitidas, la belleza de la forma, hacen de este texto una lectura exquisita y creo que ha quedado suficientemente claro: totalmente recomendable.

Texto publicado por primera vez el 19 de septiembre, 2013 para la Ruta383.

miércoles, 31 de julio de 2013

" En la corte del lobo" de Hilary Mantel

Hilary Mantel no es un nombre nuevo en Inglaterra, pero el resto del mundo se dio cuenta de su existencia en 2012 cuando ganó su segundo premio Booker. Ganarlo por segunda vez no es cualquier cosa; una mujer jamas lo había conseguido. Hilary Mantel hizo historia y además, con la secuela de su primer libro ganador. Se suele decir que las segundas partes nunca son buenas, tanto en el cine como en la literatura pero Mantel nos demuestra que no es cierto.

"En la corte del lobo" es la primera parte de la trilogía sobre Thomas Cromwell, el hombre de confianza del rey Enrique VIII. Digamos que una novela histórica de más de 750 páginas no es un libro que la mayoría de los lectores agarre por voluntad propia (me costó bastante trabajo convencer a mi propia madre que lo comprara y leyera) pero el libro te agarra desde el primer párrafo y ya no te suelta.

¿Cuál es el secreto? No puede ser la trama. La historia de los Tudors es bien conocida y sabemos que la gran mayoría de los personajes principales acabarán decapitados. Enrique VIII pasó a la historia por el hecho de separarse de Roma, proclamarse a sí mismo cabeza de la Iglesia y por casarse seis veces en busca de su heredero. Para poder casarse con una mujer nueva o bien anulaba el matrimonio anterior, o ejecutaba a su esposa. Sólo Jane Seymour murió sin su ayuda, después de dar a luz.

Lo fascinante de este libro es la manera como Mantel recrea a Thomas Cromwell, el personaje principal. Cromwell ha tenido muy mala fama en la historia de Inglaterra, en oposición a Thomas Moro, considerado un santo. Mantel, consigue voltear los papeles y Cromwell se gana nuestra simpatía para siempre. El libro está escrito en presente, en tercera persona, con un narrador omnisciente, y la escritora consigue trasladarnos a la Inglaterra del sigo XVI. A Cromwell lo llama "él", en un tono intimista, como si tuviera que ser obvio entre tantos personajes que este "él" se refiere justo a él. ;-) Por lo mismo, se acorta la distancia entre el lector y el personaje principal y yo personalmente, durante la lectura, tuve la impresión de estar todo el tiempo detrás de los hombros de Cromwell. La sensación de formar parte de esto mundo ficticio, aunque histórico, es lo que hace el libro tan especial.
El único retrato de Cromwell pintado por Holbein,
también el personaje del libro.

Cromwell nos guía, nos fascina y nos conmueve. Se gana nuestro respeto y admiración, aunque parezca un
asesino o perro de pelea, según sus contemporáneos. Reconoce en un momento que la historia no le hará justicia y alabará en cambio al intransigente Thomas Moro. Después de una conversación con su rival, dice sobre él:

 - Supongo que ahora está escribiendo una versión del día -dice él-. Y enviándola fuera del reino para que la impriman. Y en Europa, basándose en ella, nos considerarán todos unos necios y unos opresores. Y él será la pobre víctima y el más elocuente.

Es muy interesante, cómo Mantel rompe con la centenaria fama de Moro y consigue que Cromwell deje de ser el malo del cuento. Es fascinante, cómo a base de los escasos documentos históricos, cartas y memorias, consigue crear este mundo tan creíble y estos personajes tan de carne y hueso.  Su imaginación es extraordinaria, pero en ningún momento creemos que nos esté contando algo que puede ser que no sea cierto.

Se dice que cuando cerramos un libro, cerramos un mundo, y esto es muy cierto con el libro de Hilary Mantel. Nos ganan las ganas de sumergirnos otra vez en la Inglaterra de Cromwell. Y repito, crear esta sensación en el lector con una novela histórica de 750 páginas y con una historia que todo el mundo ya conoce, me parece grandioso. Gracias a Dios, nos espera la segunda parte, también galardonada con el Booker, "Una reina en el estrado".

to be continued...



miércoles, 10 de julio de 2013

"Matar a un Ruiseñor" – no es libro para niños

O más bien, es mucho más que un libro para niños. Hoy en día, es bastante común encontrar películas dedicadas al público joven que esconden contenido entendible sólo para adultos pero no tanto los libros. Uno de los pocos ejemplos que  se me viene a la mente es la serie del pequeño Nicolás de René Goscinny y Jean-Jacques Sempé, que los niños disfrutan pero los adultos se ríen a carcajadas. Curiosamente el primer libro de esta serie se publicó el mismo año que  “Matar a un ruiseñor” de Harper Lee, en 1960.

La narradora de “Matar a un Ruiseñor” es Scout, una niña de 6 años cuando comienza la historia y la gran mayoría de su relato está contada desde la perspectiva infantil, aunque a veces podemos leer comentarios de una Scout ya adulta. Por la edad de la narradora, el libro ha sido clasificado como literatura infantil. Acabo de leer en “The Guardian” un artículo, donde mencionan este pequeño “defecto” de la novela. En resumen, es grande, pero al final, es un libro para niños, aunque puede ser que no le importe al lector.


Al leer esto, salté indignada. Acabo de releer la novela con mis estudiantes de noveno grado (15 años) y quedé totalmente encantada. De hecho, y muy a mi sorpresa, el libro se colocó entre los mejores libros que he leído… Tengo un vago recuerdo de haber leído la historia cuando era niña, y justo lo que recordaba era la historia, nada más. Ahora, cada página me fascinaba con la manera de narrar tan envolvente que no podía dejar de leer. El clima que crea es irrepetible y los personajes muy bien definidos que se quedan contigo mucho después de cerrar el libro. ¡Y el sentido del humor! No me acordaba de nada de esto de mi lectura anterior y ahora me reía y sonreía a cada rato.

Aunque mis estudiantes se toparon con el libro ya un poco más grandes que yo en mi primera experiencia, y aunque el libro les gustó a la mayoría, pude notar que todavía no eran capaces de apreciar el libro en su totalidad. Había fragmentos que necesitaban mi explicación y evidentemente no les hacían gracia los mismos pasajes. Puede ser que no sea sólo la edad, que el libro perdió algo de actualidad con los años y las referencias son más difíciles de captar, pero de todas formas, se necesita mucha madurez para dar a este libro el lugar que se merece.


No es fácil de explicar la magia de este libro. No es una novela que pretende estar en la misma liga que digamos “Los hermanos Karamazov”, no pretende tocar las grandes cuestiones filosóficas, sin embargo te hace pensar y pensar; y Maycomb se vuelve un lugar muy real para quienes han leído la historia, como Macondo…

lunes, 10 de junio de 2013

El onírico mundo de "Kitchen" de Banana Yoshimoto


Llevaba mucho tiempo queriendo leer este libro, un clásico de la literatura japonesa, de la jovencita escritora que sorprendió a los críticos en el año 88. Desde aquel tiempo solamente en Japón hubo 60 re-ediciones y varias películas. En 2011, en la FIL en Guadalajara tuve este libro en mis manos pero por razones de presupuesto tuve que tomar unas decisiones difíciles y “Kitchen” perdió contra “De qué hablo cuando hablo de correr” de Haruki Murakami. No me arrepiento de aquella elección, el libro de Murakami es espléndido, aunque muy diferente de sus novelas, y la historia de Yoshimoto me llegó en su momento, hace unos dos meses.

La descargué a mi iPad, maravillada por el mundo lleno de libros disponibles en unos segundos y  en mis estanterías virtuales aterrizó “Kitchen”.

El libro se podría leer fácilmente en unas dos o tres horas; son un poco más de 100 páginas. Sin embargo, no lo recomiendo. Ya en las primeras páginas frené mis ojos que saltaban de una frase a otra con la rapidez habitual y volví a leer desde el principio. Despacio, maravillada por cada palabra que se visualizaba en mi mente.

No había leído casi nada de la literatura japonesa excepto los libros de Murakami y estos llamaron mi atención por diferentes. Quería ver si es Murakami o los japoneses en general. Hay algo en la manera de narrar de Murakami que nos hace olvidar la historia que acabamos de leer, apenas cerramos el libro, y sin embargo su mundo nos envuelve durante varios días después de terminar la lectura. Banana Yoshimoto es justo esto, pero a la potencia.

Digamos que la historia no importa tanto, pero sí, es interesante. La protagonista principal, Mikage, se queda sola, después de la muerte de su abuela y se refugia en la cocina. Literalmente. El sonido de la nevera la tranquiliza y le ayuda a dormir. La puedo entender. Cuando era pequeña, mi cuarto estaba al lado de la cocina y sólo una delgada pared separaba mi cama de la ruidosa nevera, orgullo de la producción comunista. Un día, Yuichi, un joven que conocía y apreciaba a su abuela, lleva a Mikage a su casa para que viva con él y con su hermosa madre Eriko el tiempo que quiera.  Un pequeño detalle, resulta que Eriko en principio era su padre, pero después de la muerte de su  mujer, cambió de sexo para que su hijo no se criara sin la madre. Esta nueva familia, aunque lejos de ser perfecta, le trae por un tiempo la paz y calma que Mikage necesita para recuperarse emocionalmente. Aunque Mikage es la protagonista principal, todos los demás personajes lo parecen en algún momento. Todos están de alguna manera rotos, traen un sufrimiento que intentan esconder a los ojos de los demás, están al borde de perderse, y cada uno de ellos nos preocupa y duele igual.

Sí la historia es sin duda interesante, pero lo que yo recuerdo son las sensaciones. Parece que el talento más grande de Banana Yoshimoto reside justo en esto. No en hacerte imaginar la cosas, pero en hacerte sentir. Y son sensaciones totalmente nuevas, diferentes, oníricas, impregnadas de olores y sabores que no pertenecen a la tradición occidental. Puedo cerrar los ojos y aun ahora sentir esa magia y extrañez que emana de cada página del libro.

Es un libro hermoso, cuya belleza reside en cada palabra, sin embargo su función principal no es la estética. Cada una de las palabras de la historia de "Kitchen" explota en tu mente con mundos enteros, completos y que afectan a todos los sentidos. Inolvidable.